¡Mmm que rico! ¡Manjar de dioses! ¿Cómo lo preparaste? ¿Qué ingredientes usaste? No importa la receta si el recipiente que contiene la preparación es usted. Ingredientes tan inofensivos y sanos como el yogurt, la jalea o las frutas de estación, pueden ser armas eróticas al extremar su uso, lejos de un plato y encima de un muslo, un vientre, una nalga, un pecho o una espalda. El o la chef serán irresistibles, pero no por la deliciosa combinación de ingredientes que usan en una cacerola, sino por la mezcla entre calor y frío que hace reaccionar la piel al contacto de una lengua templada y una fruta helada, con la lamida de una crema espesa, el mordisco de una frutilla o el seguimiento de unas uvas que caen justo en el ombligo. Da hambre, ¿cierto?, no se contenga, use lo que tenga para darle un sabor distinto a su encuentro sexual de primavera, verano, otoño o invierno.
Manéjese con lo que ofrece la estación, busque lo que le agrade y pruebe nuevas combinaciones. Juegue, desgaje una naranja, pele un plátano y elija dónde quiere comérselo.
Si quiere busque entre la ropa o vaya despejando poco a poco su área de interés y desnude a su recipiente. Si está a dieta, use yogurt diet, que nada lo detenga, espárzalo en su cuerpo, comience en su abdomen, avance y lama hasta el cuello. Que no quede huella del lácteo.
Elija el recipiente apropiado para el ingrediente. El helado es todo un desafío en las partes más calientes y sensibles. Busque la suya.
No deje que muera de hambre, déle de comer en la boca, de a poco, en pequeñas cantidades. Deje que deguste y que se esfuerce y ruegue por una simple cucharada de jalea.
Mire la feria y las góndolas de los supermercados con otros ojos. No piense sólo en el acompañamiento de la carne o un pescado y menos si tiene vitamina A, B, C o antioxidantes. Busque el color, la forma, la textura, su dulzor. Si es blanda, si se esparce, si es fresca y jugosa. Imagínela en el lugar que la quiere y llévesela.
Sólo debe evitar los alimentos ácidos, cítricos o picantes que puedan causar escozor en la piel.
Dispútese un trozo de melón, de plátano o una cereza, y si no logra vencer, compártala. Muérdanla al mismo tiempo y saboréenla junto al roce de sus bocas y lenguas.
Una idea maravillosa, como todas las que se les ocurran, es llevar una bandeja con las frutas y salsas que quiera y usarlas en la medida que las necesite o cuando les dé la gana. Dense de comer, beban, el vino acompaña bien, déjelo caer y disfrute el brebaje.
Ocupe las propiedades de alimentos como la miel, pinte el cuerpo de él o ella, pueden turnarse y vaya extendiéndola lentamente por los pezones, abdomen y hasta los genitales. Luego saboree este elíxir natural. Provoque, busque, toque, juegue, diviértase, use la lengua, la boca, las manos y todo el cuerpo si es preciso. Embetunados los dos gocen de la mejor comida del día.