Y sin embargo se mueve
La liberación de sexos ha venido acompañada por varios fenómenos, algunos los critican, otros los aplaudimos. Uno de estos es llamado “metrosexualidad”, un hombre metrosexual es aquel que, dicen, se quedó a un pelito de ser gay, pero no creo mucho en esa teoría. Creo que ser metrosexual no es más que un hombre que decidió cuidar su físico y sentirse bien.
Antes, las cremas, lociones y cositas de belleza eran únicamente para mujeres, los hombres jamás se pondrían nada de esas cosas, porque podrían ser tachados de homosexuales, por lo tanto tenían los codos y los pies como lijas y la cara como la de Pin Pon. Hoy en día las marcas de belleza tienen productos especialmente diseñados para hombres, que huelen a machín, como a ellos les gusta, y pueden mantenerse bonitos, hidratados y oliendo rico.
Debo decirles, señores, que a las mujeres nos encanta que huelan rico, aunque su novia les diga que se tardan más que vieja para arreglarse, realmente es algo que nos late, ver que nuestra pareja se cuide, esté preocupado porque la boca le huela rico y cuando se acerque a darnos un beso sea un placer y no tengamos que aguantar la respiración. Para eso les recomiendo siempre tener chicles o refrescantes de aliento, nada como un hombre que abra la boca y huela a menta, que sus dientes se vean pulcros y que sepamos que, después de la comida, se aseó correctamente la boca. Otra de las cosas que nos encanta es que tengan la piel suave e hidratada. No saben lo rico que se siente abrazar a un hombre que esté suavecito y no con grietas y la piel grisácea. La piel toma un color opaco si no se hidrata y, cuando llega el momento de clavar las uñas en la espalda, se ve medio feo que queden los surcos por el resto del día.
Los pies... señores, el pedicure no fue diseñado para mujeres únicamente, el pedicure, como su nombre lo dice, es para pies, no dice pedigirl ni pediboy. Los pies son básicos, además de ser una parte muy erógena del cuerpo, es bonito verle los pies arreglados a un hombre, no se trata de que le pongan brillo en las uñas, sino que les quiten los callos y lo rasposo para que cuando se metan a la camita no nos anden cercenando las piernas.
Nadie dijo que cuidarse es de niñas y, si lo dijeron, fue el mismo que asignó el color azul para hombres y rosa para mujeres, hoy en día los hombres usan el color rosa y si eso es posible después de tanto cliché con ese color, también pueden perfectamente cuidarse para verse bonitos.
Como en todo, los extremos son viciosos, un hombre que solamente está pendiente de su físico, de las arrugas, de su alimentación y de hacer ejercicio sin control, es de flojera, además, hay que recordar que, a pesar de todo esto, el hombre siempre será la imagen ruda y perderla es como renunciar a su hombría, así que encontrar el punto medio entre vanidad y masculinidad es la tirada.
Nada como unas manos de hombre, grandes, gruesas, que cuando te tomen la mano sientas que te la aplastan, los callitos de ejercicio, de instrumentos o de lo que sea que hagan con sus manos son sexis, pero, repito, como en todo, hay límites, un buen manicure de vez en cuando no les roba la identidad, que sus uñas se vean limpias y entre tanta rudeza haya un toque de suavidad puede ser aún más sexy. Y, señores, ahí les va el tip de la vida, como en todo, hay gustos y hay mujeres que les encantan los hombres bien peludos, esos que parecen ositos y hasta se rasuran el cuello de la camisa. Pero, para los que no tienen identidad de osito, una despuntadita en las axilas y en las zonas donde no les da el sol no es nada mala idea. Esos hombres que levantan el brazo y se les salen los pelos por la playera... créanme, no es sexy, de hecho podría llegar a ser desagradable, además de antihigiénico, recuerden que el vello puede retener olores no deseados y andan matando asfixiada a su mujercita, así que la misma maquinita con la que se rapan la cabeza o se rebajan la barba pueden empezar a utilizar para explorar nuevas zonas que los dejen con un lindo corte de pelo.
La belleza y el cuidado es para todos, no es de mujeres querer verse bonitas, a todos nos gusta vernos bien, pero, además, agradecemos profundamente y nos mantiene enamoradas, entre otras cosas, ver que nuestro hombre siempre huele rico y se ve bien... eso ¡si es sexy!
Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla. Ralph Waldo Emerson
No creo en la teoría de que un metrosexual es un hombre que se quedó a un pelito de ser gay.
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